Por Segundo Serrato
A sus 35 años de edad, la magistrada Carolina Lizárraga es una de los principales jueces anticorrupción de los últimos 15 años, pues no ha dudado en denunciar y encarcelar a los miembros de la red de corrupción fujimontesinista y del régimen toledista (Caso Colina, Caso César Almeida y la fuga de Carmen Burga, por citar tres casos).
Pero así como tiene esa imagen, ella tendrá que justificar el dinero que le permitió la compra de un lujoso inmueble y la aparente subvaluación del mismo para pagar menos impuestos al Municipio de Surco.
EN EL OJO PÚBLICO. Carolina Lizárraga tiene un frondoso y bien sustentado currículum. Estudió en la Universidad Católica y en 1993 realizó sus prácticas en el estudio Benítez, Mercado & Ugaz. Ya como abogada se asoció al grupo Echecopar y durante 2002 saltó al Poder Judicial al ser nombrada jueza del 36º Juzgado Penal de Lima. Sorpresivamente, once meses después y sin mayor experiencia, fue promovida como titular del Segundo Juzgado Especial y luego al Sexto Juzgado Anticorrupción.
Alega que en abril de 2000, cuando trabajaba en el estudio Echecopar, decidió adquirir su departamento, pero como estaba casada con el empresario y gerente del Banco Wiese, Eric Andrés Añorga Muller, lo hizo a título personal, respaldada por el abogado y compañero de trabajo Manilo Bassino Pinasco. Por ello –se defiende– se fue a Panamá y constituyó como única accionista y presidenta la empresa off shore Ajax Investors Inc., considerando que en dicho país se forman empresas sin mayores requisitos, sin objeto social y con un mínimo capital. Solo registró a Bassino como su apoderado.
Siguiendo su propio relato, Ajax Investors Inc. compró tres meses después el departamento 102 a la Inmobiliaria Constructora Los Incas S.A. por 213,658 dólares, como lo señala la partida Nº 49004526 de Registros Públicos. Y el 14 de setiembre de 2001, la off shore panameña se lo donó a su única accionista y presidenta y le dio un valor de 185 mil soles, incluido el garage, estando aún casada con Añorga Muller, pero con una diferencia abismal de 579 mil soles, según ella porque se trató de una operación no onerosa sino gratuita.
"Estoy segura de que no he hecho nada malo y de que todo se ajusta a ley", nos dijo en su despacho del Sexto Juzgado Anticorrupción ubicado en un vetusto edificio de la avenida Arenales, entre un cerro de expedientes y una docena de asistentes, tras consultar con su jefa, la magistrada Inés Villa Bonilla.
¿EVASIÓN TRIBUTARIA? Además, emplea otro argumento de defensa: le dio el valor de 185 mil soles al departamento para fijar el pago de impuestos en el municipio de Surco, pese a que la propietaria original del inmueble le dio otro precio para hipotecarlo por 400 mil dólares al Banco Wiese. Sin duda, toda una estratagema que deberá ser aclarada por la administración tributaria. Aparentemente con esta operación, la jueza Lizárraga cristalizó su sueño del departamento propio, pero supuestamente una autoridad de su nivel se olvidó de cerrar la empresa, aunque ahora se defiende y sostiene que Ajax, al realizar una sola operación, quedó en la condición de strike off , es decir, desactivada. es decir, desactivada.
Lo curioso es que tampoco declaró la operación ante el Poder Judicial y esto generó que el congresista Jorge Mufarech la denuncie por el delito contra la fe pública ante las oficinas de Control Interno del Poder Judicial y del Ministerio Público. Sin embargo, en ambas entidades la exculparon porque consideran que no cometió ningún ilícito, y además porque el abogado extranjero, contratado para liquidar la empresa off shore , no cumplió su labor. Así de simple.
Tiene quien la defienda...
En defensa de Carolina Lizárraga ha salido el congresista Kuenen Francesa, de Unidad Nacional, pues cree que la investigación de la Sunat obedece a una campaña porque dicha magistrada ordenó la captura de los principales operadores de la fuga de la testigo Carmen Burga por el affair de las firmas falsas del partido de gobierno. Indudablemente, un buen argumento de defensa que, sin duda, ella no lo necesita, según se afirma en los corrillos de Palacio de Justicia.